Los 4 de Glasgow

Los 4 de Glasgow

Me he dado cuenta que se podría hacer una curiosa cuenta atrás. Podríamos empezar, por ejemplo, por los 10 de Hollywood, después vendrían los 9 de Little Rock, los 8 de Chicago, los 7 de Blake, los 6 de Amberes, los 5 de Cambridge y que, al llegar al 4 en esta particular cuenta atrás, acudirían rápidamente a la cabeza de casi todos los 4 de Liverpool. Sin embargo, en mi descenso personal (y con la mente de una amante absoluta del modernismo) los 4 no serían ingleses, sino escoceses. Serían Los cuatro de Glasgow, el grupo artístico al que vamos a dedicar la entrada del blog de hoy.

Los miembros de este particular conjunto de artistas que quiero que conozcáis con este post, juntaron sus trayectorias vitales y profesionales en la ciudad escocesa que les da nombre al final del siglo XIX. Charles Rennie Mackintosh y Herbert MacNair se conocieron en el estudio de arquitectura Honeyman & Keppie, donde trabajaban juntos y se hicieron amigos. A ellos se sumaron, las hermanas Macdonald, Frances y Margaret, estudiantes de la Escuela de Arte, ante las coincidencias técnicas y estilísticas de los cuatro en las que reparó Francis Newbery (director de la Escuela de Arte de 1885 a 1918). Los cuatro se convirtieron en los mejores y mayores representantes de la rama escocesa del Art Nouveau, la denominada corriente geométrica, que enlaza con los planteamientos de la Secession y quedaron unidos por lazos familiares para siempre: Margaret se casó con Charles y Frances con Herbert.

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En plena época victoriana, la Escuela de Glasgow, el grupo de artistas que surgió en la ciudad, supuso un oasis para las mujeres artistas que tomaron la iniciativa en todos los campos del diseño y la creación. Así, las Macdonald formaron parte también del las llamadas Glasgow Girls, entre las que también destacaron Jessie Wylie Newbery, Norah Neilson GrayBessie MacNicol,  Ann Macbeth. Como hemos podido comprobar en muchas ocasiones por desgracia, la Historia,  y también la Historia del Arte, ha sido muy caprichosa al focalizar y al resaltar a unos artistas sobre otros. Eso parece que ha ocurrido con Charles Rennie Mackintosh que si bien era un arquitecto, acuarelista y diseñador de gran calidad, no creemos que ensombreciera con su capacidad a ninguno de los otros tres colaboradores con los que compartían principios y gustos, sin embargo, aunque colaboraron los 4 estrechamente, él es el nombre más conocido del grupo, aunque si bien ninguno ni siquiera él tuvo demasiado éxito en vida. De hecho, el propio Mackintosh le escribió en una carta  a su mujer y colega Margaret Macdonald «Recuerda que eres la mitad si no las tres cuartas partes de toda mi arquitectura»,  y llegó a declarar «Margaret  es un genio,  yo sólo tengo talento «. Tenemos un caso similar, aunque no muy conocido muy cercano a nosotros en tiempo y espacio: los Realistas de Madrid.

Los 4 de Glasgow, como era habitual en el Modernismo, no limitaron su arte a un solo campo y además, no sólo desarrollaron alguna de las  (mal llamadas en mi opinión) Artes Mayores, sino que también desarrollaron con personalidad propia y profusión las Artes decorativas. Eran claros seguidores en lo artístico y en lo intelectual del movimiento Arts and Crafts, que pretendí no sólo embellecer la vida sino mejorarla a través del Arte. El trabajo de estos cuatro artistas  tiene mucho simbolismo, se inspira en la mitología y las hadas y el estilo japonés y crean mujeres que se ondulan enfrentadas o superpuestas pero siempre potenciando lo geomérico, lo simétrico y la cuadrícula, con clara influencia también del arte celta como la rosa geométrica que se convirtió en el sello de Mackintosh y todos ellos y que inundó carteles, bordados, ilustraciones, trabajaron en metal, madera, vidrio, estuco, etc.

Muchas son las referencias a las que los 4 de Glasgow estuvieron receptivos: Maurice Maeterlinck, Dante Gabriel Rossetti, Madox-Browndel, de que podrían haber tomado la compartimentación oval y el gusto por enmarcar y encerrar los motivos en discos abstractos y formas circulares, Aubrey Beardsley y Jan Toorop, la planitud de las cromoxilografías japonesas recortadas sobre un fondo vacío y cierto revival gótico, como era normal al final del XIX. Su fantasía es desbordante y tiende a crear formas abstractas. Mackintosh fue un apasionado lector de Charles Voysey y de William Lethaby, contrarios a un concepto solemne y vacuo de la arquitectura. De sus lecturas, entre otras influencias, tomó un nuevo concepto de la construcción relacionado con la vida cotidiana: la exigencia de convertir la simple vivienda en una obra de arte. No debería olvidarse que una casa es un “objeto” de uso y que lo que la transforma en una verdadera obra arquitectónica no son las columnas ni los arcos sino su adecuación a su función. Sus sillas de enormes respaldos, contrastan pero engarzan a la perfección con sus arquitecturas. La fusión perfecta entre arquitectura y mobiliario, lo que denominaban los modernistas “la obra de arte total”, era una característica que se daba también en otros arquitectos del momento como Antonio Gaudí. En sus muebles la referencia más clara es Mackmurdo. El color adquiere en Mackinnstosh y sus colaboradores un protagonismo especial: el blanco marfil y los contrapuntos de negro, pero además el rosa y el lila y, a veces, plata y nácar. Todas estas características en el diseño de interiores domésticos fueron, por supuesto aplicadas en la casa que MacKintosh y Margaret Macdonald realizaron y en la que vivieron de 1906 a 1914.

En 1896, su proyecto ganó el concurso para realizar la Escuela de Arte de Glasgow(1896-1909), su obra maestra, centro académico que había sido fundado en 1845 y que últimamente se ve amenazado por las llamas. El proyecto se realizó en dos partes: la primera, entre 1897-99, constaba de talleres, la oficina del director, una sala de exhibición, servicios y la vivienda del guardián. La segunda, entre 1907-09, incluyó nuevos talleres, una biblioteca, auditorio y un salón de reuniones. Partiendo de la arquitectura tradicional escocesa, que fue siempre una inspiración importante para él, de hecho, algunos señalan las similitudes de la gran fachada norte con la del Castillo de Linlithgow, consigue un conjunto de líneas muy simples, rectas en también muy presentes en la arquitectura japonesa que comenzaba a llegar a europa a través de las exposiciones pero llenas de alma e innovación. Mackintosh, y el resto de los miembros del grupo de los 4 de Glasgow, amalgamaron estas influencias y sus muros rotundos de granito gris con las tendencias florales del Art Noveau y elementos y materiales modernos, añadiendo sus propias ideas y produciendo un conjunto ecléctico pero unitario. Consiguieron así, como en el resto de las obras que veremos de ellos, un manifiesto a la simplicidad, un juego de masas, de planos que se incrustan, de macizos y huecos, donde nunca se pierde el equilibrio. Tanto es así que, aunque en el primer proyecto de esta Escuela de Bellas Artes su cierre superior mostraba una ola modernista que parecía contradecir esos principios, en el edificio acabado Mackintosh se reducen los elementos modernistas a los adornos de metal de las ventanas del piso superior.

A continuación os dejo un estupendo documental sobre la Esuela de Arte de Glasgow realizada por Mackintosh donde se puede apreciar en todo su esplendor tanto su interior como su exterior, ambos llenos de detalles maravillosos.

Otras de sus obras relevantes, y donde colaboraron en el diseño de interiores y realización de objetos el resto de el grupo fue Windyhill (1902-1903) hogar para el editor Walter Blackie en Helensburgh, un modelo de la unión entre las casas de campo escocesa e inglesa, una síntesis de tradición y modernidad, y, de cara a arquitectos posteriores, un emblema a la hora de solucionar el problema de construir edificios burgueses y al mismo tiempo artísticos. Se considera a esta casa, junto al Palacio Stoclet de Bruselas de Josef Hoffman (1905) y que acoge algunos de los más maravillosos murales de Gustav Klimt, una obra total del modernismo en su sentido intelectual. La fachada sobria, hasta austera contrasta con su interior más hogareño y lleno de deliciosos detalles. La orientación de la luz, los muebles, la  decoración, todo está pensado para ser habitado y disfrutado creando una obra total, unitaria y hasta poética.

Por último, destacamos los diseños que los 4 de Glasgow hicieron para  las Willow tea rooms, las salas de te que regentaba la empresaria escocesa Catherine Cranson, lugares donde disfrutar de un magnífico té en la tarde y dejarse embriagar por la maravillosa decoración que lo envuelve todo. El conjunto es limpio, contrastado, equilibrado, moderno aunque haya pasado por él más de un siglo, con la línea recta como uno de sus elementos decorativos más dominante y el contraste cromático. Estas salas de se te conservan en la actualidad tal y como se realizaron en 1903 y en algunos casos, se puede disfrutar de algunos de sus muebles en el Museo Kelvingrove de dicha ciudad.

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Los 4 de Glasgow también fueron denominados The Spook School o la Escuela Espectral  por Gleeson White, el director de la revista The Studio, la revista ilustrada de Bellas Artes y Artes Aplicadas. Le impresionaron por su tendencia simbolista y de elegante espiritualidad, por el paganismo de sus diseños. Parece ser que también realizaban sesiones donde se hablaba a cerca de la obra de William Blake, artista que les influyó mucho en la simplificación de sus motivos decorativos, la filosofía de Nietszche, la moda japonista o el decadentismo preciosista de Aubrey Beardsley y donde pasaban de mano en mano tanto el vino como las revistas más rompedoras, como The Hobby HorseThe Yellow Book o The Savoy, e incluso se debatía sobre el sufragismo y la igualdad de género. Por esa razón, terminamos hoy nuestro post con la música Spook School, un cuarteto escocés (por lo que no creemos que el nombre que han escogido sea casual) creado en 2012 en los que también encontramos dos hermanos, Nye y Amdam Todd y que conocieron en la Universidad de Edimburgo a Anna Cory y a Niall McCamley. Crean temas vitaminados, frescos, optimistas pero reivindicativos, letras explícitas que hablan sobre la lucha por los derechos de los transexuales y la igualdad de género, las relaciones sentimentales y el miedo a tomar decisiones. Os dejo con la canción que se llama como su último álbum Could it be defferent?. Pues algunos lo piensan (que pueda ser diferente) y lo consiguen, como los 4 de Glasgow. ¡A bailar!

By | 2019-03-20T18:11:06+00:00 marzo 7th, 2019|Artes plásticas y artes visuales|4 Comments

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Sara Marcos

4 Comments

  1. jm 7 marzo, 2019 at 6:01 pm - Reply

    Cada entrada una lección. Gracias

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 14 marzo, 2019 at 8:26 am - Reply

      Ufff….jm, lección ninguna. Espero que por lo menos, descubrimientos (mutuos) . Muchas gracias

  2. El amanuense 10 marzo, 2019 at 11:37 am - Reply

    Buenos días, Tutty: llego tan tarde, que casi se termina la semana y no te había leído ni escrito. Gracias por tu excelente entrada. Una alimento nutritivo para los que somos muy curiosos, enfermos de la lectura como alimento y muy ávidos de aprehender. Vaya documental y vaya textos y foto de cabecera. Grazias por las entradas que siempre resucitan a las mujeres ocultas y ocultadas, silenciadas y ninguneadas en este patriarcado que todavía niegan algunos con sonrojantes mentiras (ahora llamados eufemismos…post verdades) Un abrazo y como siempre, no ceses en compartir tu trabajo y tu sabiduría ( que no es poca cosa)

    P.D: Excelente la idea de numerar y el conteo hacia atrás, los 10 de….El Dream Team , los 11 de…

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 14 marzo, 2019 at 8:28 am - Reply

      Nunca es tarde para un comentario 😉 y menos si son tan cariñosos y generosos como los tuyos, Amanuense. Gracias por el aliento y tus palabras. Seguiremos buscando y compartiendo…muy pronto. Un abrazo fuerte

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