David Bowie, maestro de la metamorfosis

//David Bowie, maestro de la metamorfosis

David Bowie, maestro de la metamorfosis

“Pasé los años de mi adolescencia disfrazándome y cambiando personajes, sólo estaba aprendiendo a ser alguien” (David Bowie)

El pasado 10 de enero murió David Bowie y desde entonces se le han hecho multitud de homenajes, bien musicales, como le corresponde por su obra y profesión, bien escritos  por ser un icono de nuestra cultura, o bien de lo más especiales, o mejor dicho espaciales, adecuados para una figura al que muchos han definido como de otro planeta, por su singularidad y genialidad.

Por eso, ante todo lo dicho, ante todo lo escuchado….¿qué puedo añadir yo desde el blog Tutti pazzi per labore? Pues creo que nada, la verdad, y menos a estas alturas. No he sido una gran seguidora ni admiradora de Bowie en vida y creo que tampoco lo voy a ser a partir de su muerte, aunque sí he de decir que hay un grupo de canciones suyas que me encantan y que le admiro como artista. Creo que lo era, artista, y no sólo cantante o músico, porque había una búsqueda extrema en él, un riesgo en lo que hacía, que le permitía meterse en nuevos caminos con valentía, con necesidad, sin importarle si eran acertados o erróneos. Para mí esa búsqueda extrema es lo que diferencia a un artista de alguien que ejerce una profesión sin más.

El único aspecto positivo que tiene el triste hecho de la muerte en un artista, es la posibilidad de ver con totalidad esa imagen que por pertenecer a una generación u otra hace ver su carrera fragmentada o distorsionada. Me explico. Hasta hace muy poco, cuando oía el nombre de David Bowie, a mi mente venía la imagen del hombre británico, elegante, del final, el esposo de la exótica Imán (y nada me hacía presagiar muchas de sus más extrañas compañías, su ambigüedad sexual ni sus andróginos looks de épocas pasadas). Pero recientemente, y mucho más a raíz de su fallecimiento, he descubierto un aluvión de David Bowies diferentes, un artista rompedor, adelantado a su época. Yo, sus estéticas más  avanzadas, las relacionaba exclusivamente con sus escarceos con el cine, como en Dentro del Laberinto (1986), pero desconocía las diferentes imágenes –personalidades que le ayudaban a crecer y avanzar, que eran por así decirlo el verdadero motor de su búsqueda y creación (podemos ver sus cambios de imagen a lo largo de su carrera en el siguiente gif realizado por Helen Green) Y entonces David Bowie se convirtió para mi en una figura fascinante. Así que lo que desde aquí quiero hacerle es un homenaje al incansable buscador, al que se convirtió en icono de la moda y la cultura popular, supongo que sin pretenderlo, sólo porque cambiar y transformarse era su modo de crear, buscar y avanzar.

Cuando David Bowie, aún era el adolescente Robert David Jones, saxofonista en algunos grupos del momento y estudiante de Arte y Diseño, su aspecto era el de un chico melenudo de los años 60. Debutó con el sencillo  The Laughing Gnome (1967)  y posteriormente sacó su primer largo homónimo, que fue un fracaso. Tras su debut, quizá intentando buscar nuevos caminos de creación y expresión, se introdujo en el mundo de las artes escénicas, recursos que le acompañarían durante toda su carrera.

Así, su música, antes cercana al pop y la psicodelia, se dirige a un folk inundado de referencias a la filosofía oriental tan de moda en la época hippie y su pelo largo de los 60 se convierte en una larga cabellera, que le da un aspecto lánguido y completamente andrógino, una ambigüedad estética con la que jugará durante muchos años y que se convertirá en uno de sus sellos.  Space Oddity (1969), es su primer éxito comercial y en esa canción aparece por primera vez uno de los múltiples personajes, Major Tom,  que recuperará en otros momentos de su carrera. The Man Who Sold the World (1970) sigue en lo musical esa línea del folk más íntimo y espiritual y en lo estético se radicaliza la ambigüedad sexual (increíble esa portada con ese vestido largo de flores recostado en el diván, todo un canto al estilo bohemio) y una crisis de identidad que se reflejaba en sus letras. Esa línea estética, continúa de cierta manera en Hunky Dory (1971), para muchos su gran obra, su disco más redondo y que supone el puente entre la canción de autor con el glam-rock.

“No me sorprendió que Ziggy Stardust marcara mi carrera. Había creado una estrella plástica del rock totalmente creíble” (David Bowie)

La verdadera transformación estética de David Bowie se produjo en la década de los 70 influido por Andy Warhol, Iggy Pop y Lou Reed en Nueva York. En este momento, el maquillaje dejaba de ser de uso exclusivo de la mujer y tacones y pendientes aderezaban sus looks habituales. El estilo glam-rock, aunque se le atribuye el origen más bien al británico Marc Bolan del grupo T-Rex, tuvo en David Bowie y en su personaje Ziggy Sturdust a uno de sus mayores y más reconocibles iconos. Su pelo largo se tiñó de naranja, lo cortó y cardó y se ciñó unos leggins multicolores que acentuaban aún más su delgadez. Brillos, plumas y plataformas para un rock futurista con diseños del japonés Kansai Yamamoto e inspirado, parece ser, en el cantante de rock & roll Vince Taylor. Esta estrella del rock alienígena, mesiánica y bisexual que aparecería con su disco  The Rise And Fall of Ziggy Stardust And The Spiders From Mars (1972) supondría su tan esperado y ansiado éxito en lo musical y el culto por Bowie, comenzando así el público a estar pendiente tanto de sus nuevas entregas musicales como de sus nuevos maquillajes y cambios estéticos. La fiebre fue tal que tuvo su continuación en el también notable Aladdin Sane (1973) y la colección de versiones Pin Ups (1973). Aladdine supone un nuevo hito estético:  un rayo cruza su rostro en la mítica portada convirtiéndose en otro icono de la cultura contemporánea. Pese a todo, el 3 de Julio de 1973, en pleno cenit de su carrera, Bowie decide poner punto y final a Ziggy Stardust.

Pero la búsqueda en lo musical y en lo estético continúa a mediados de los 70, con su estilo pirata y trabajos como Diamond Dogs (1974), inspirado en 1984 de George Orwell, o Young Americans (1975)

Aunque a mediados de 1975 David Bowie vuelve a anunciar su retirada del mundo de la música, pronto regresa con otro nuevo alter-ego: The thin White Duke, inspirado en su personaje de El hombre que cayó a la Tierra de Nicolas Roeg (1976). Aunque más convencional en su estética, con su pelo engominado y sus elegantes trajes de caballero, su  trasfondo era el más complejo e inquietante de todos: un ser que coqueteaba con el nazismo e interpretaba canciones con simulada intensidad al tiempo que no sentía absolutamente nada. Bowie reconocería a posteriori que en aquel momento se alimentaba exclusivamente de leche, pimientos rojos y cocaína. Esta nueva personalidad queda plasmada en su álbum  Station to Station (1976) un disco de transición entre su etapa soul y el creciente interés que Bowie empezó a desarrollar por la vanguardia alemana.

Antes de que terminase 1976, Bowie decide trasladarse a vivir a Berlín; una ciudad aún dividida que le tenía totalmente fascinado. Su ambiente bohemio y la singularidad de sus habitantes le permiten por primera vez pasar desapercibido. La experiencia le sirvió tanto para liberarse de sus adicciones como para recuperar su ímpetu creativo. Recluido junto a Iggy Pop en un bloque de pisos de Schöneberg, comenzó a concentrar su interés en música electrónica y ambiental que reflejaba la particular atmósfera del Berlín de la Guerra Fría.

Los años 80 le sirvieron para recoger reconocimientos y experimentar en el mundo del cine, ya que en música y moda él había ido un paso por delante de su época. El cantante británico solía decir que no le interesaba la moda y que sus constantes cambios de estilo se debían a que deseaba que su música «se viera como sonaba». Y hasta el final, ha seguido buscando y transformándose de un modo u otro, cincelando su personalidad y su estilo, haciendo las cosas como él quería.

Sus míticas americanas de rayas horizontales y solapas enormes , sus ajustadísimos monos o  sus pantalones amplios y corbatas han sido fuente de inspiración para grandes diseñadores como Gucci, Balmain, Dries Van Noten, Givenchy o Celine y a músicos como como Marilyn Manson, Boy George o Groove Armada y Lady Gaga. Tanto es así, que el museo londinense Victoria & Albert le dedicó en los últimos años una amplia exposición, en la que se exploró su influyente carrera mediante 300 objetos suyos seleccionados de entre más de 7.000, como algunos de sus estrafalarios atuendos o instrumentos.

Por supuesto, la música corre a cargo de David Bowie, como no podía ser de otra forma y porque además son muchas las canciones míticas que podríamos escoger. Os dejo con una de mis favoritas (una de las que yo llamo la tríada de las galácticas de Bowie: Starman, Spice Odisey y Life on Mars) una balada de su disco Hunky Dory (1971) . Life on Mars es una canción con arreglos de cuerdas y piano de Rick Wakeman que consigue mostrarnos, a mi entender,  al mejor Bowie como cantante.

Y además os dejo un vídeo sobre como se gestó y grabó Under the pressure, ese dúo mítico entre Freddy Mercury y David Bowie. Un ejemplo de creación espontánea y genialidad que es recordado y admirado por todos.

Terminamos el post de hoy, nuestra pequeña despedida o recuerdo a este gran artista, este buscador incansable no sin antes preguntaros, ¿cuál ha sido vuestro pequeño homenaje al gran David Bowie? ¿Y qué imagen os viene a la cabeza cuando le recordáis? ¿Con qué personalidad de su caleidoscópica trayectoria os quedáis? Esperando vuestro comentarios….comenzamos a pensar en el próximo post. Buena semana.

La foto de cabecera de David Bowie fue tomada por Mick Rock para su libro The Rise of David Bowie: 1972-1973 

By | 2018-05-31T08:30:05+00:00 enero 28th, 2016|Historia de la Moda|6 Comments

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Sara Marcos

6 Comments

  1. Pazífica 28 enero, 2016 at 12:41 pm - Reply

    Me pasa lo mismo que a ti, lo descubrí tarde y sin mucho interés. Habré de hacer lo mismo que tú, redescubrirle ahora que ya no está aquí. Así que ningún homenaje le he concedido en mi muro, ahora lo haré exponiendo el tuyo aquí. Gracias.

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 28 enero, 2016 at 6:28 pm - Reply

      Buenas tardes, Pazífica. Nunca es tarde para descubrir a Bowie en toda su grandeza, no crees? Así que a ello, que hay mucho que escuchar y disfrutar. Gracias por compartir este post en tu muro. Un placer. Un abrazo grande y gracias por seguir nuestro blog.

  2. El amanuense 28 enero, 2016 at 6:12 pm - Reply

    Buenas y marcianas noches de enero: gran homenaje al hombre de las mil caras. Un manojo de buenas anécdotas, música y recuerdos. Grande como tú, tutti. Como grande es Freddy, y tantos grandes que nos siguen dejando pedazos de vida, canciones para siempre y conciertos para la historia. Acaba enero como lo iniciaste con gran entrada. Grazias por enseñarnos tanto. Hasta el jueves.

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 28 enero, 2016 at 6:31 pm - Reply

      Hola, Amanuense. gracias por tu comentario y tus palabras de ánimo como cada semana. La música es eterna y nos queda como gran recuerdo a pesar del tiempo y las ausencias. Muchas gracias por estar ahí y espero que la de la próxima semana también te guste 😉 Un abrazo

  3. Lazarus 29 enero, 2016 at 9:16 am - Reply

    Extraordinario post. Te felicito, de lo mejor que he leído estos días sobre él. Quizás, ahora que sabes más de él, lo veas de otra forma, y te haga sumergirte más en todo lo que concierne a Bowie. Ten cuidado, que atrapa y no te deja escapar.
    Grande, muy grande, el hombre que cayó a la tierra.
    Contesto a tus preguntas en orden inverso:
    – No renuncio a las demás, pero, sin discusión, sería la de Ziggy.
    – Más que una imágen, me viene su sonrisa. Eso sí, la prefería antes de arreglarse los dientes.
    – Mi homenaje a Bowie?. Muchos. Sólo te diré alguno. Está en el perfil de mi wasap, en el fondo de pantalla del móvil. Mi foto de perfil de mi facebook, es blackstar. La camiseta con la que corra las carreras este año, llevará el rayo de Aladdin sane, en pequeñito por delante, y más grande por detrás.
    Os dejo una canción de no hace tanto.
    https://www.youtube.com/watch?v=i6JhUtwmTKo
    Si hubiera amado alguna vez a un hombre, sería Bowie, o… lo amo?.

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 29 enero, 2016 at 11:01 am - Reply

      Buenos días, Lazarus.
      Muchas gracias por tu comentario y por tus piropos. Quizá lo escuche ahora de otra forma, sí…pero creo que me seguiré quedando con mis tres canciones «prefes». Supongo que eres un gran fan de Bowie porque ya leo que has hecho muchos y bonitos homenajes en su recuerdo. Precioso lo de la camiseta para las carreras. Ese rayo te dará fuerza, seguro. Una brazo y gracias por compartir tanto…y por compartir con nosotros esta canción. Y gracias también por leer el blog de Tutti 😉

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