Hogares y números

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Hogares y números

Mis ojos pasan cada día sobre distintas pantallas, sobre las hojas de revistas, buscando nombres nuevos, imágenes que capturen mi atención y apelen directamente a mi desconocimiento. Mis oídos están deseosos de abrirse a nuevas referencias que descubrir para compartir cada jueves con vosotros. Con todas ellas elaboro listas, y creo calendarios de publicaciones futuras. Esas compilaciones de nombres, de temas posibles para nuevos posts son como limbos y las esperas pueden llegar a ser eternas. Y no todas las “almas” consiguen al final su correspondiente post. Pero como todo en esta vida llega antes o después, y en el purgatorio Tutti de los temas posibles también, hoy toca dar voz en nuestro blog a una pionera de la arquitectura, del esmalte lacado y del diseño de interiores y una mujer que hizo todo en la vida y en el arte de un modo muy personal: Eileen Gray. No recuerdo donde  encontré por primera vez su nombre, hace ya un tiempo; pero mis ojos volvieron a encontrarse con ella en el último boletín de actividades culturales que organiza la Fundación Juan March y de cuyas conferencias a menudo disfruto posteriormente a su celebración, en la comodidad y soledad de mi casa gracias a los podcast que generosamente comparten. Entonces, supe que era el momento adecuado (era Eileen comenzaba a quejarse de su espera). El motivo de la reaparición es la reciente inauguración de la  de la exposicion arquitecta Lina Bo Bardi en la sede madrileña de la Fundación y el ciclo de conferencias sobre cuatro pioneras de la arquitectura que han programado como complemento a la misma. Así que me parece esta una buena excusa para hablar por fin de ella.

La irlandesa Eileen Gray (1878-1976) hija de un pintor, James MacLaren Smith, y de una aristócrata, Eveleen Pounden que se convertiría posteriormente en baronesa Gray, gozó de una educación culta y cosmopolita pasando su infancia y juventud en Londres, Dresde y París. Hija del Art Nouveau y La Belle Epoque consiguió sin embargo revolucionar su campo y ser una de las pioneras del diseño moderno. Comenzó a educar su gusto, al asistir a la Exposición Universal de 1900 de París, donde descubrió a Mackintosh, del que se hizo profunda admiradora y por el que se interesó por las artes decorativas. Así mismo, la capital francesa la hechizó convirtiéndose posteriormente en su lugar de residencia para el resto de su vida. Se formó en la Slade School of Art de Londres y en sus visitas al Museo Victoria & Albert desarrolló su admiración por los trabajos asiáticos de la laca, lo que la animaron a aprender la técnica en un taller de Londres, estudios que años después, en 1906, retomaría ya en París de la mano del maestro de laca japonés Seizo Sougarawa. Como señala la profesora Carmen Espegel Alonso en su fantástica obra Heroínas del espacio, “la laca entonces se aplicaba casi con exclusividad al campo de la restauración de piezas antiguas. Sin embargo Gray comienza a decorar amplias e impecables superficies, experimentando con metal, incrustaciones de madreperla y bajorrelieves y logra extender la paleta cromática más allá de los tradicionales tonos negros, bermellones y marrones, para conseguir azules y verdes profundos”. Sus trabajos iniciales con la laca tenían una influencia directa de las pinturas de Gustav Klimt y Otto Wagner. Tras años de exóticos viajes en los que descubrió nuevas técnicas y los textiles, una larga estancia en Marruecos, por ejemplo, se traslada a Londres, con Sougarawa, tras el inicio de la Primera Guerra Mundial donde abren, sin éxito, un taller y es en 1922, tras convertirse en la primera artista europea del siglo XX que adaptó las tradicionales técnicas asiáticas del uso de la laca en muebles de diseño, cuando decide abrir su propia tienda de decoración en París, la Galería Jean Desert, que permanecerá abierta hasta 1930.

Posteriormente a la apertura de su tienda, participa en una exposición colectiva de Arte y mobiliario francés que se realiza en Amsterdam y lo que le permitió conocer a Jan Wils y al grupo De Stijl provocando este encuentro un cambio profundo en su obra, un antes y un después en sus diseños que la aleja poco a poco del Art Decó que desarrollaban en ese momento por sus compatriotas. Uno de los elementos que aportó mayor innovación, fueron los biombos de bloques lacados en negro utilizados para transformar los espacios diáfanos, donde formaliza una combinación entre escultura, arquitectura y mobiliario. El trabajo de Gray se distancia de lo meramente decorativo para adentrarse hacia una expresión más simple, funcional y abstracta.

Su relación y colaboración con Jean Badovici, arquitecto y crítico fundador de la revista L´Architecture Vivante, convertida en la tribuna de la nueva arquitectura internacional, al que ella sacaba 15 años, fue decisiva para que Eileen Gray orientara su carrera hacia dicha materia. Badovici le pidió que diseñara para ambos un pequeño refugio al Sur de Francia para pasar allí los veranos, una casa que sería proyectada, construida y amueblada por ella para convertirse en un modelo pionero del Arte Moderno. Badovici propuso mejoras en el proceso de diseño de la estructura, aunque el proyecto fue firmado con ambos nombres y con el tiempo se atribuyó su realización exclusivamente a la parte masculina del conjunto. Fue bautizada como Maison en bord de mer o E.1027 (las letras y los números corresponden a las iniciales de ambos = E de Eileen y 10 por la J de Jean que ocupa ese lugar en el abecedario, 2 por la B de Badovici y 7 por la G de Gray) En dicho proyecto realizado entre 1926-1929, empleó muchos de los principios fundamentales que Le Corbusier enunció en esos años. Fue diseñada como un espacio sencillo en donde todo tenía que ser eficaz, con novedosos armarios empotrados aprovechando los espacios muertos. Destacaba el gran salón abierto que a su vez podía hacer de alcoba para dormir. Era un espacio donde los propios muebles eran parte de la arquitectura de la casa. Gray diseñó hasta el último de los detalles de la casa. Así, de una forma autodidacta y gracias a las lecturas de la revista del propio Badovici y a entrar en contacto con figuras relevantes del arte del momento como Jose Lluis Sert, Mondrian, Fernand Léger, Eileen Gray consiguió materializar sus nuevas ideas decorativas y convertirlas en fundamentos arquitectónicos. Sin embargo, en 1924 comienza sus estudios prácticos en dicho campo con la arquitecta polaca Adrienne Gorska que le enseñó los fundamentos del dibujo arquitectónico. Sus obras posteriores se engloban en una búsqueda similar a la que están realizando en ese momento Mies van der Rohe y el ya mencionado Le Corbusier.

A continuación os dejo un vídeo con imágenes de la casa que realizó Gray frente al mar, donde se pueden apreciarse las pinturas murales que realizó Le Corbusier posteriormente y sin permiso de la arquitecta , una absoluta alteración del proyecto y la estética inicial.

Tras la construcción de la casa E.1027 renueva el apartamento que ella tenía en la Rue Chateaubriand de París, para Badovici convirtiendo el pequeño espacio de 40 metros en una casa funcional con tres ambientes y tres funciones diferenciadas (vestirse, trabajar y descansar) consiguiendo una vivienda, confortable, práctica y muy elegante. Tras abandonar años después al arquitecto rumano, se mete de lleno en la creación de un nuevo hogar para ella misma en Castellar: Temp à Pailla (que como señala la profesora Espegel hace alusión a un proverbio provenzal que habla del tiempo y la paja necesarios para que los higos maduren y que me parece un nombre maravilloso) donde seguirá experimentando a través del camino abierto con la casa E.1027 (economía de espacio y medios y funciones dobles en muebles y accesorios)

Jamás descansó y dejó de buscar y mejorar. Cuando comenzó su último proyecto, el diseño y realización de su última casa de recreo, Lóu Pérou (1954-61), entre los viñedos de Chapelle-Ste-Anne, tenía ya 75 años. Tras cumplir los 90 años seguía trabajando cada día 14 horas diarias mejorando su portafolio y organizando sus proyectos y diseños de muebles.

Su figura sigue siendo en la actualidad reivindicada por distintos grupos, para que por fin Eileen Gray ocupe el lugar justo que le corresponde en la historia. Nueve de las obras de Gray y renovaciones de interiores se llevaron a cabo, y cuatro de ellas fueron atribuídas a Badovici, dada la semejanza de estilos. El trabajo de Gray continúa inspirando a arquitectos y diseñadores en la actualidad. En estos últimos años, además de la mencionada conferencia indicada al inicio de este post que se le dedica y los numerosos trabajos de investigación que sus colegas actuales están realizando sobre su figura y su obra y exposiciones, el cine también se ha fijado en ella: tanto el documental, Gray Matters (2014) realizado por Marco Orsini, como la ficción, con El precio del deseo.

Eileen Gray lo hizo todo en su vida de una forma personal: evitó, en lo profesional, ser encerrada en corrientes artísticas o escuelas, aunque su trabajo está muy en la línea de las preguntas que la arquitectura de la primera mitad del siglo XX trataba de responder; y llegó a sus propias respuestas sin que nadie le marcara el camino, y evitó el matrimonio y cualquier clase de relación duradera, en su vida privada. Gray era abiertamente bisexual: formó parte de los círculos de lesbianas de la época, siendo asociada con Romaine Brooks, Gabrielle Bloch, Loie Fuller, la cantante Damia, con quien tuvo una relación intermitente, y Natalie Barney. Parece ser, y así lo señalan los expertos en la arquitecta, que la orientación sexual de Eileen que el arquitecto consideraba “degenerada” junto con la envidia, pudieron ser las causas por las que Le Corbusier decidió alienar la casa de Eileen con las 8 pinturas murales de carácter sexual. Su tendencia sexual, su dedicación al mundo de las artes decorativas y el diseño durante muchos años, las reacciones sociales que su forma de vida poco convencional pudiera provocar influyeron sin duda en la repercusión de su arte.

Hoy cerramos el post con la música de otra irlandesa, Enyacon una forma perculiar de crear y de ser. Hubo un tiempo que la cantante y su música eran omnipresentes, allá por los 90. Tanta presencia tenía que fue incluida incluso en la banda sonora de La edad de la inocencia de Martin Scorsese en una escena muy estética con una versión preciosa del aria, Marble Halls que es el tema que quiero compartir hoy con todos vosotros. Buena semana para todos y sujetad bien vuestros sombreros que el aire arrecia.

By | 2018-11-14T11:48:51+00:00 noviembre 9th, 2018|Creatividad y diseño|2 Comments

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Sara Marcos

2 Comments

  1. El amanuense 13 noviembre, 2018 at 4:27 pm - Reply

    Buenas tardes, Tutty: grazias por presentarnos otra ilustre a la galería de olvidadas. Cuántas mujeres silenciadas !!!! Historia tremenda en algunos de sus pliegues, y, como la de muchas mujeres (re)conocidas o caidas en un injusto ostracismo. Siempre escapando de la sombra en la que se las quiere ocultar. Poliédricas vidas que tienen tanta magia y tanto que mostrar que siempre terminan brotando. El imán cargado de potente autenticidad que impide que caigan en el olvido de la pequeña historia de la Humanidad. Van ocurriendo energías que las rescatan, y reflotan poco a poco para que lleguen a oídos de arqueólogos como tú. Un abrazo y hasta prontito….Enya y su tema de la hermosa película La edad de la inocencia es otra ánfora olvidada. Muy buena semana.

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 22 noviembre, 2018 at 7:19 pm - Reply

      Buenas tardes, Amanuense. Por desgracia aún quedan muchas mujeres destacables que han sido «olvidadas» de las que hablar en el blog de Tutti. Ojalá, a partir de ahora, las grandes mujeres del presente no tengan que ser descubiertas muchos años después y con gran sorpresa por sus logros y sus historias. Un abrazo y gracias por ayudarnos comentando cada semana.

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