Sorolla y la moda: la exposición del momento

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Sorolla y la moda: la exposición del momento

La moda gusta e interesa cada vez más. Es un gran reclamo para que el público acuda a los espacios expositivos y eso lo saben los comisarios y responsables de los grandes museos del mundo. De eso no cabe la menor duda y el que desconfíe de lo que digo, no tiene más que analizar las temáticas de las exposiciones nacionales e internacionales de los, por ejemplo, tres últimos años para ver que los grandes nombres de la moda están inundando las salas y que el arte aderezado con moda, resulta más atractivo: Dior y Fortuny en París, Manolo Blahnik en Milán, Balenciaga y La Historia de la lencería en Londres, Givenchy y Audrey en La Haya, Rei Kawakubo en Nueva York, Pertegaz, Bulgari, la moda romántica y Sonia Delaunay en Madrid, por citar algunas. Y por lo que observamos, la tendencia en el 2018 va a ser la misma. Tanto es así, que desde su inauguración el pasado día 13 de febrero, la exposición « Sorolla y la moda», se ha convertido en el acontecimiento expositivo de la temporada en nuestro país. Una exposición que resulta atractiva tanto a los amantes de la pintura como a los de la moda y de la que vamos a tratar en el post de hoy.

A continuación, y antes de meternos de lleno a hablar de ella, os dejo, bajo estas líneas, un vídeo en el que Eloy Martínez de la Pera, comisario de la exposición Sorolla y la moda, nos hace un recorrido por la muestra y nos desvela las claves para entenderla.

El pintor Joaquín Sorolla y su labor como cronista de la moda del paso del siglo XIX al XX, son los protagonistas de la exposición que el Museo Thyssen-Bornemisza organiza, en colaboración con el Museo Sorolla, y que puede verse simultáneamente en ambas sedes hasta el día 27 de mayo. Una moda que libera, paulatinamente a la mujer de ballenas y corsés y apuesta por una femineidad natural y fluida gracias a las creaciones de modistas como Charles Frederick Worth, Paul Poiret  y Jeanne Lanvin, que rompen con las rígidas inercias del vestuario femenino del momento. La exposición nos habla de la moda y la nueva mujer, retratada por Sorolla entre 1890 y 1920, que nos mira con seguridad y transmite confianza. Un arte que nos habla de la sociedad del momento a través de los retratos y las ropas que visten sus protagonistas. Fue uno de los retratistas más solicitados del momento, ya que tenía la capacidad de plasmar en los retratos la apariencia y personalidad de los retratados, así como sus aspiraciones personales y sociales.

Todas las exposiciones del pintor valenciano, con las que se trata de reivindicar su calidad y modernidad, siempre han sido un éxito, una apuesta segura para sus responsables: la retrospectiva en el Museo del Prado (2009),  Sorolla en América en la Fundación Mapfre  (2014) y Sorolla en París en el Museo Sorolla (2016). Por lo tanto, no dudamos de que esta atractiva muestra se van a superar todas las expectativas.

pintura bajo el toldo de sorolla y vestido blanco que se comparan en la exposicion sorolla y la moda

Dos imágenes en la que se establece una comparativa entre la pintura y el vestido: a la izquierda Bajo el toldo. Zarautz (1910) y un vestido blanco y a la derecha, Retrato de Elena  con túnica amarilla (1909) y un modelo del vestido Delphos de Mariano Fortuny que tanto nos gusta en Tutti pazzi per labore.

cuadro Elena con túnica amarilla de sorolla y vestido delphos de fortuny que se comparan en la exposcion sorolla y la moda

» (Sorolla) era un flâneur , todo lo bello entraba en su esfera de interés. (…) Él vestía como un gentelman y se rodeó de cosas bellas, quiso que la modernidad no estuviera solo en su pincelada, sino también a elementos que acompañaban sus cuadros, como las ropas»

(Eloy Martínez de la Pera, comisario de la exposición Sorolla y la moda)

Los 70 lienzos que se exhiben en esta cita, algunos de colecciones privadas que nunca han sido expuestos al publico, los trajes con los que se relacionan y los muebles y complementos que evocan el mundo elegante y burgués de la época y la familia, se reparten en cuatro apartados diferenciados de su recorrido:

  • El Sorolla íntimo, en la que se da cabida a pinturas de su vida familiar y que nos muestran a un pintor que encuentra la elegancia y la naturalidad en las escenas más espontáneas de la vida diaria. Estos cuadros de familia que realizaba por separado a sus hijos y a su mujer, Clotilde García del Castillo, se convirtieron en los primeros años en tarjeta de presentación para atraer a los futuros clientes. Su mujer, verdadera inspiración para el artista, fue la portadora de las innovaciones estéticas y textiles que Sorolla escogía para ella y sus hijas durante sus viajes por el extranjero, símbolo de que las mujeres de la familia que no se regía por las convenciones. El pintor valenciano, por ejemplo, compró un vestido Delphos de Fortuny en 1909, que se había lanzado solo unos meses antes y que lució su hija en el retrato «Elena con túnica amarilla» (1909) cuya imagen se recoge en el cartel de dicha exposición y contraponemos, como se hace en la misma con un modelo de dicho diseño.
  • El retrato de encargo. Sorolla, receptivo a todo tipo de belleza y receptivo a las todas las innovaciones del momento, fue un perfecto cronista de los cambios en el vestir a través de los retratos que realizó de la burguesía, la aristocracia y la realeza españolas y las personalidades americanas en sus viajes a Estados Unidos. En ellos plasma con fidelidad vestidos, joyas y complementos. Las tendencias estéticas que apreciamos en este tipo de retratos, generalmente y en contraposición a los de su familia, muestran un gusto nostálgico del pasado, más clásica. Cabe destacar, tal como señala su nieta Blanca Pons Sorolla, la importancia que daba en estas obras a las manos, donde según ella apunta, «se refleja nitidamente la personalidad de las retratadas«.
  • El verano eleganteEn la segunda década de XIX se descubrieron los efectos terapéuticos de los baños de mar y consecuentemente, las playas españolas  se convierten en destinos recomendados por los médicos (Santander, Zarautz, San Sebastian y el Levante) y donde la alta sociedad debe veranear. En sus cuadros, de blancos radiantes, el maestro de la luz muestra un repertorio de vestidos y accesorios apropiados para tales menesteres como sombreros de ala ancha y sombrillas.
  • El París moderno, donde se reflejan los nuevos hábitos de la vida de las grandes ciudades de finales del siglo XIX: los cafés, el teatro, la ópera, paseos al aire libre, el cabaret, nuevas formas de entretenimiento y hábitos sociales que descubrió en sus viajes a la capital francesa. Allí, en los restaurantes, podía contemplar las novedades de la moda femenina que recogía con rápidos dibujos en los menús de los restaurantes, que frecuentaba como podemos apreciar en ejemplos que se muestran en la exposición y que le servían de inspiración para sus obras. Además, en las cartas que escribía a su mujer, describía estos nuevos modelos, convirtiéndose en un cronista de la moda parisina del momento.
cuadro y traje enfrentados en la muestra sorolla y la moda

Las nuevas siluetas, los cortes y la descripción fiel de tejidos, sirvieron,para que con sus pinceladas sueltas y sus desdibujadas nos hablara de las texturas (la suavidad del terciopelo, la vaporosidad del tul o la delicadeza del encaje y los brillos de la pedrería, tejidos que conocía bien y disfrutaba porque provenía de una familia humilde dedicada a la venta de tejidos) y mostrara la variedad de colores gracias a su maravillosa y certera captación del color y la luz. Se nos revela Sorolla por tanto a través de esta muestra como un observador curioso, abierto a los cambios del momento, ávido de belleza y estímulos, encajando perfectamente con sus colegas, los pintores impresionistas franceses, a los que se refirió Baudeliere como «pintores de la vida moderna«.

Esta semana he vuelto a ver la película francesa «Un corazón en invierno» de Claude Sautet, esa pequeña película llena de misterio (para mi) y en la que he vuelto a apreciar la belleza de la música de Maurice Ravel (1875-1937), coetáneo de Joaquín Sorolla (1863-1923) impresionista como él, cuya partitura llega a convertirse en un protagonista más de la cinta. Por esa razón, y porque sus tonalidades sonoras son tan ricas como la paleta del pintor, llena de luces y reflejos y sus melodías se desdibujan como las siluetas del valenciano, os dejo con El trío para violín, chelo y piano del compositor francés, en versión de Joachim Trío. Cerrad los ojos y evocad la gama de los hermosos colores.

Hasta aquí el pequeño recorrido por la exposición Sorolla y la moda, que espero que sirva para animaros a visitar la muestra con detenimiento y entusiasmo. Una estupenda oportunidad para acercarnos al apasionante mundo del cambio de siglo y a uno de los maestros de la pintura universal.

By | 2018-05-31T08:29:44+00:00 marzo 1st, 2018|Artes plásticas y artes visuales, Historia de la Moda|6 Comments

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Sara Marcos

6 Comments

  1. El amanuense 2 marzo, 2018 at 6:25 am - Reply

    Buenos días, Tutty: vaya trabajo!!! Qué manera de hilar pintura, moda,cine y música. Con que delicadeza y con que cantidad de enlaces para completar. Ideal para escuchar a Ravel y pasarse una de estas benditas tardes de lluvia aprendiendo mientras navegamos por tu blog. Grazias y un abrazo. Hasta otro jueves…que ya llegamos a las 130 entradas.

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 2 marzo, 2018 at 9:22 am - Reply

      Buenos días, Amanuense.
      Pues sí, llevas bien la cuenta, pero no será el próximo jueves cuando lleguemos a la entrada 130, porque, aprovecho para decir, que las chicas del logo Tutti y yo haremos el paro del día 8 de Marzo. «Pararemos para avanzar». Espero que sí, que por fin empecemos a ser conscientes y nos involucremos en esta reivindicación necesaria para nosotras y para todos.
      Me alegro de que te haya gustado la entrada: los sonidos de Ravel se parecen a los reflejos de la luz que Sorolla plasmaba en las pinceladas impresionistas, desdibujadas y descompuestas en ricos matices y colores. Un abrazo y buen semana.

  2. Gloria 2 marzo, 2018 at 4:12 pm - Reply

    Sara, eres una fuente inagotable de conocimiento!!!
    Exposición para no perderse. Siempre deliciosos los cuadros de Sorolla, pero verlos con los vestidos…
    Apunto «Un corazón de invierno». No la he visto!!
    Un beso 🙂

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 3 marzo, 2018 at 4:32 pm - Reply

      Hola, Gloria. Gracias. Espero que por lo menos Tutti y su blog os aporte eso, algo de conocimiento y algo de disfrute aprendiendo, como me pasa a mi. Sorolla es siempre una maravilla pero además esta comparativa puede ser muy interesante y algo casi único poder verlo. Si te gusta el cine francés, pequeñito y contenido (y la música clásica) no te pierdas Un corazón en invierno. Un abrazo y gracias por tu comentario.

  3. jm 24 marzo, 2018 at 11:17 am - Reply

    la moda mas presente en nuestras vidas de lo que uno podría pensar….gracias por la informacion 🙂

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 26 marzo, 2018 at 7:40 am - Reply

      Buenos días, JM. Sí, la moda es un reflejo más del ser humano y sus devenires históricos. Mucha información de nosotros mismos se transmite a través de lo que llevamos y en este caso de lo que pintamos, cuando, como en el caso de Sorolla se convierte en un protagonista más de su pintura. Un abrazo y gracias por seguir a Tutti pazzi per labore.

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