Lolita, perdición de los hombres: iconos de moda y cine (V)

//Lolita, perdición de los hombres: iconos de moda y cine (V)

Lolita, perdición de los hombres: iconos de moda y cine (V)

“Hay muchachas,entre los nueve y los catorce años de edad, que revelan su verdadera naturaleza, que no es la humana, sino la de ninfas (es decir, demoníaca), a ciertos fascinados peregrinos, los cuales, muy a menudo, son mucho mayores que ellas (hasta el punto de doblar, triplicar o incluso cuadruplicar su edad): propongo llamar ‘nínfulas’ a esas criaturas escogidas”.

Con esas palabras nos describe el protagonista de la novela sus objetos de deseo. Sin embargo, nosotros desde entonces las hemos llamado lolitas, por su protagonista Dolores Haze, una niña de 12 años. Paradójicamente, no hemos tomado el nombre del narrador, Humbert Humbert, como término para definir a los hombres que se enamoran de estas niñas y hacer un cliché con ellos, pero ese….ese es otro tema. El del post de hoy es ella, Lolita, la de la pantalla, no la de tinta, la de Stanley Kubrick, no la de Vladimir Nabokov, que dígase de paso, me han parecido muy diferentes. La de las gafas de corazón, que son nueva prenda icónica de la moda y el cine en la quinta entrega de nuestra serie.

«Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos desde el borde del paladar para apoyarse, en el tercero, en el borde de los dientes. Lo.Li.Ta.»

La novela de Nabokov fue publicada en 1955. Una novela magistralmente escrita que aborda el delicado tema de un hombre mayor que se siente atraído por una niña de 12 años, Lolita, y su relación con ella. Una novela eminentemente estadounidense escrita por un ruso en lengua inglesa. Lolita de Kubrick, con guión del propio novelista, se estrenó en 1962, pero a pesar de la intervención del propio Nabokov, son varias las diferencias entre la Lolita del libro y la del cine, a mi parecer. Algunos de estos cambios los hizo Kubrick por miedo al escándalo, otros supongo que simplemente por una visión masculina que trata de justificar acciones amorales y que carga la culpa en la espalda femenina, quien, como siempre, es la vampiresa o destructora. Una diferencia clara es la edad de nuestra protagonista: doce años en el original en los años 50 y casi quince en la versión del celuloide que transcurre en los rebeldes años 60 a la que da vida Sue Lyon, para que la trama no resultara tan fuerte y la censura y el público no se escandalizaran aún más de lo que lo habían hecho años antes con el libro. Y otra es el personaje de Clarence Quilty que Nabokov apenas lo esboza, siempre agazapado en las sombras, lo que me parece un acierto, mientras que, en la película, aparece desde el minuto tres de la mano del siempre excesivo Peter Sellers. Rendido ante el talento de su actor, Kubrick fue modificando el guión y acomodando el montaje hasta convertir la historia en un duelo entre Quilty y Humbert Humbert por una mujer, Lolita, que los destruye a los dos. A mí, sin embargo, me parece que Nabokov en la novela siempre nos presenta a la niña como la víctima, a pesar de su ingenuidad y hasta frivolidad, en ocasiones, aspecto que vislumbramos creo yo a través del monólogo del protagonista masculino lleno de justificaciones, culpa e ironía. Nabokov siempre manifestó que su Lolita era una niña normal, sin atributos y que resultaba sólo maravillosa para Humbert Humbert, como lo fueron anteriormente para sus ojos otras nínfulas.

titulos de credito de la pelicula con un pie descalzo
humbert pintando las unas de los pies a lolita tumbada en la cama

Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba de pie, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos fue siempre Lolita

Como, a menudo, una imagen vale más que mil palabras, el concepto de lolita tiene su plasmación visual en la foto del cartel original para la película de Stanley Kubrick, realizada por el famoso fotógrafo Bert Stern: una cara femenina casi oculta tras unas enormes gafas con forma de corazón y una piruleta en sus labios. Vamos, toda una famme fatale…en miniatura. Realmente, tanto esta pose tan provocativa, como las propias gafas de sol que incluimos en nuestra lista de prendas icónicas del cine y la moda, no aparecen realmente en la cinta de 1962. En el film Lolita lleva unas gafas de sol de gato en la escena en la que toma el sol, y que os dejo a continuación. Una Lolita muy sofisticada pero el erotismo no estaba en sus gafas, sino en su cuerpo. El director, le pidió a su amigo Bert Stern que llevara a Sue Lyon y a Shelley Winters, que hacía de su madre en la cinta, a hacer una sesión fotográfica para las fotos del cartel, evitando, resaltar la tierna edad de la chica para no agrandar el escándalo. De camino a la casa de la playa donde iban a hacer la sesión, pararon en una tienda de recuerdos y baratijas y Bern vió allí las gafas de corazón y como le hicieron gracia las compró para probar con ellas algunas fotos.

lolita kubrick en bañador y con gafas de sol

Sue Lyon, fue la primera en dar cuerpo y poner rostro a una lolita, concretamente a Dolores Haze, pero el cine se ha nutrido de este icono para muchas más historias durante todos estos años: Jodie Foster fue Iris Steensma en Taxi Driver (1976), una joven prostituta con la que ganó su primer Oscar siendo una niña, Natalie Portman dio vida a Mathilda, una huérfana salvada por un asesino a sueldo en El profesional (1994) y Kristen Dust en Entrevista con el vampiro (1994) hace el papel de Claudia, capaz de enamorar a ambos protagonistas masculinos. Incluso, se realizó una segunda adaptación de la novela de Nabokov a la pantalla en 1997, protagonizada por Jeremy Irons y Dominique Swan donde se sigue ahondando en el icono y el estereotipo sin aportar demasiado a lo ya dicho.

Terminamos el post de hoy con ella: con la Lolita del 1962. Con la canción Lolita ya ya que compuso Nelson Riddle para la banda sonora de la película de Kubrick, de ritmos sesentones y desenfadados, muy apropiados para acompañar a nuestra protagonista. Acompañamos su melodía de estupendas fotografías en blanco y negro de Sue Lyon encarnando a esta lolita que se ha convertido en un estereotipo y un icono inmortal, con o sin gafas de corazón.

Hasta aquí nuestro post sobre Lolita y sus gafas de corazón, llenas de significado y erotismo. Una imagen que se nos ha quedado clavada en la retina y enredada en nuestras fantasías. Espero que os haya gustado y os anime a bucear en las páginas de la novela tratando de descubrir a la verdadera lolita: Dolores Haze.

By | 2018-05-31T08:29:53+00:00 marzo 16th, 2017|Historia de la Moda|2 Comments

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Sara Marcos

2 Comments

  1. El amanuense 16 marzo, 2017 at 4:49 pm - Reply

    Buenas tardes, Tutti: aprendiendo de verdad y disfrutando. Con Bandas Sonoras, con anécdotas referidas a películas, con comparaciones entre textos originales y adaptaciones. Buscándole siempre los tres pies al gato para sacarle jugo a todo. No es de mis pelis favoritas pero siempre es bueno leer de alguien que tiene rigor. Grazias y a por el jueves que viene. Abrazos

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 20 marzo, 2017 at 11:16 am - Reply

      Muchas gracias, Amanuense. Pronto estaremos de celebración y espero que me ayudéis a hacer algo muy bonito y común, como siempre, calideoscópico, como Tutti. Un abrazo y hasta el jueves.

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