La modernidad del vestido Delphos de Fortuny

//La modernidad del vestido Delphos de Fortuny

La modernidad del vestido Delphos de Fortuny

” … Fortuny, estaba escrito en letra de imprenta sobre la caja. Eustace desató el lazo y levantó la tapa. Lo que descubrió bajo el papel de seda liso le provocó un escalofrío de placer; totalmente enrollado y retorcido sobre él mismo, dispuesto para ser sacado, el vestido azul y plata de Hilda. Los pliegues densos, tan unidos los unos con los otros como los surcos de un campo labrado, le parecieron más oscuros de lo que había imaginado. Sabiendo que nunca sería capaz de desplegarlo, se contentó con deslizar sus dedos entre las ranuras y las aristas del plisado en que sintió la resistencia de lo que había estado tan apretado. Sin embargo ¡qué poderosa expansión la de estos pliegues, qué posibilidades insospechadas de movimiento para Hilda, para la nueva Hilda!. … En este vestido podría danzar, podría volar… “
(Eustace and Hilda, L.P. Hartley, 1947)

A menudo descubrimos diseños, que por su simplicidad, su fuerza y su ingenio parecen fruto de nuestro tiempo y es mayúscula la sorpresa cuando descubrimos que ha pasado más de un siglo desde su creación. Eso es lo que a mí me ocurrió la primera vez que supe del vestido Delphos del granadino Mariano Fortuny y Madrazo (1871-1949), patentado en París en 1909.

El creador de este atemporal diseño era un artista fruto de su época: el final del siglo XIX produjo artistas totales que abarcaban todas las facetas, diseñadores que aplicaban su concepto estético a todos los planos de la vida y la creación. Cualquier objeto podía captar la atención del artista y ser altamente plástico y bello. Aunque comenzó siendo pintor por influencia de su padre, el gran Mariano Fortuny Marsal, también ejerció como diseñador, escenógrafo en la Scala de Milán, fotógrafo, grabador, experto en luminotecnia (creó el Sistema Fortuny y la Cúpula, un revolucionario método que reproducía el cielo en el escenario para conseguir así mayor credibilidad y lámparas en seda y cristal para las casas). Es decir, un verdadero artesano que dominaba muchas áreas artíticas y de conocimiento. Además, los artistas de ese momento habían vuelto la vista a los orientalismos y la riqueza de otras culturas que descubrían a través de sus viajes, a los modos de hacer de la Antigüedad, que tomaron como punto de partida, modernizándolos con la aplicación de los avances técnicos del momento.

detalles de los acabados del vestido delphos realizado por mariano fortuny y madrazo

Tres son las características básicas del vestido Delphos de Fortuny, que lo hacen identificable, siendo paradójicamente único cada vestido, ya que ninguno es idéntico a otro, como buen producto artesanal. Sus tres elementos son: la forma recta de inspiración griega, sus colores conseguidos a base de tintes naturales y su plisado.

Haciendo honor a las palabras de su coetáneo el arquitecto Antonio Gaudí, cuando decía que “para ser original hay que volver al origen”, Fortuny innova en la moda con el diseño de este vestido que ya se ha convertido en un icono, volviendo sobre el pasado, inspirándose en las vestimentas con las que se cubrían las Korai, esculturas griegas femeninas del periodo arcaico.  La seda, como ocurrían en esas esculturas, caía sobre el cuerpo formando pliegues verticales y se acoplaban a la figura resaltando las formas femeninas. Sensualidad en estado puro con este vestido Delphos que liberaba el cuerpo de la mujer en los primeros años del siglo XX del martirio del corsé, como explicamos en el post dedicado a la moda de esa década.

Tal y como lo describen en un documento digital realizado por el Museo Nacional del Traje, “el Delphos, de cuyos ejemplares el Museo del Traje posee un notable conjunto, es un vestido de gran sencillez. Se forma mediante cuatro rectángulos de tela (cada uno de 30 cm de ancho y entre 430 y 450 pliegues) que apoyan en los hombros y caen libremente a lo largo del cuerpo. Pueden llevar mangas y distintos tipos de cuello, y muchas veces se prolongan hasta el suelo abriéndose a “toda rueda”, de forma similar a los chitones vestidos por las korai de la isla griega de Samos. Ciertos modelos –los llamados peplos (fig. 3)– se complementan con una sobretúnica o blusa corta trabajada en igual material y color que el vestido, cuyos bordes van rematados en puntas orladas con minúsculas perlitas de pasta vítrea, fabricadas ex profeso en la isla de Murano, e insertas en un cordoncillo de seda.”

Al contemplar los colores de los vestidos de Fortuny, es fácil darnos cuenta de que estamos ante los tejidos de un pintor, ya que los tonos de sus telas, realizados por él y con tintes naturales, están llenos de matices y con toques degradados e irisados con una sensibilidad cromática heredera de las culturas orientales. Podéis observarlo en la producción del artista en la estupenda y reciente exposición Inspiraciones, que podéis visitar virtualmente.

Desde su fábrica de La Giudecca, en Venecia, Fortuny y su esposa Henriette Negrín se encargaban de importar la seda en crudo de China y Japón, y en sus propias instalaciones efectuaban el tintado y estampado de las telas, fórmulas que ellos mismos habían encontrado. Utilizaban pigmentos naturales: cochinilla de México, añil de la India, plantas diversas de Brasil, con recetas obtenidas de manuales y tratados de antiguos artesanos venecianos (en la época renacentista Venecia  fue uno de los mayores enclaves de la industria textil). Los colores que conseguía iban desde los vivos y brillantes hasta los más suaves y hacían característicos a los vestidos Delphos.

Los finísimos pliegues que se ciñen al cuerpo y aportan verticalidad a la figura, aportan pureza y fuerza al diseño. Un traje sin adornos pero con alto valor estético. Esos pliegues tan característicos se conseguían con una máquina que el propio Fortuny había creado. Se conseguían mojando el tejido y enrollándolo, secándolo luego a base de calor que permitían que la tela fuera cogiendo la forma, además de ayudarla con una fórmula a base de almidón y clara de huevo, para que los pliegues se fijaran. Os podéis hacer una idea, aunque sin máquina, del proceso en un fragmento de la adaptación para la televisión de la novela El tiempo entre costuras de María Dueñas, donde Sira Quiroga, su protagonista, realiza un vestido Delphos de emergencia, un falso vestido de este tipo, para una de sus clientas. A pesar de la caída del tejido hacía que la tela de ciñera al cuerpo, esté permitía moverse a la mujer con mucha libertad, por lo que este tipo de vestimenta la empleó la revolucionaria bailarina Isadora Ducan.

Por desgracia, no se conservan las fórmulas de ninguno de los dos procesos, de tinte (se dice que su mujer destruyó todos los tintes en cuanto Mariano Fortuny y Madrazo murió para que nadie los copiara) y plisado, lo que alimenta la leyenda de este mítico vestido, no consiguiendo nunca que las reproducciones hayan llegado al resultado y a la calidad del original.

Pero este creador, además de mostrar esa modernidad de diseñar una creación atemporal, que no cambia y siempre resulta actual, se adelantó a su tiempo también en el concepto de marketing y en el modo en el que vendía su producto. Como nos describe el fragmento literario con el que hemos comenzado el post de hoy, tener un vestido Delphos se convertía en una experiencia sensorial que comenzaba cuando se recibía la caja que el propio Fortuny realizaba y se desenvolvía el vestido que venía completamente enrollado. Fortuny se encargó de realizar una campaña sutil pero efectiva de publicidad, fotografiando los vestidos él mismo y pintando a su mujer con él en muchas ocasiones. Esto, unido a que el Delphos se vendía directamente en el palacio veneciano de Orfei, donde el artista tenía su taller, y que, a partir de 1920 se podía comprar sólo en selectos establecimientos en capitales europeas y norteamericanas abiertas en régimen de franquicias, convirtió al vestido Delphos más que en un vestido, en una auténtica joya, exclusiva, cara y única.

vestido delphos amarillo de mariano fortuny y madrazo en vista frontal

Terminamos hoy con música griega, como homenaje a la inspiración de este maravilloso vestido que ha sido protagonista de la entrada de hoy. La representante de la música de ese país escogida es Eleftheria Arvanitaki, con Dinatá dinatá. Espero que la disfrutéis y la bailéis.

 

Pues hasta aquí el post de hoy. Espero que os haya gustado e interesado la historia del vestido Delphos. Y ya sabéis…si os animáis a haceros vuestro propio Delphos, emulando a Mariano Fortuny y Madrazo, estad seguras de que no pasará de moda y siempre estaréis elegantes con él. Comenzamos a pensar en el próximo post. Hasta el jueves que viene. Gracias por estar ahí.

By | 2018-05-31T08:30:17+00:00 mayo 28th, 2015|Historia de la Moda|8 Comments

About the Author:

Sara Marcos

8 Comments

  1. el amanuense 28 mayo, 2015 at 8:32 am - Reply

    Buenos días, Tutti: enhorabuena, por este post de una poética y una delicadeza que dejan a uno sin respirar. Vuelves a escribir otro jueves y no en vano, escribes para recordar a uno de los grandes: Mariano Fortuny. Su trabajo, al igual que el tuyo está lleno de pliegues, misterio, creatividad e inspiración artesanal. Inabarcable y repleto de ideas.
    Hay un documental de la serie Imprescindibles de la 2 http://www.rtve.es/alacarta/videos/imprescindibles/imprescindibles-fortuny-lampara-maravillosa/1007455/ que puede verse en la Red.

    Yo aun recuerdo su alma inquieta, única, desbordante de actividades: pintor, grabador, diseñador textil, fotógrafo,orientalista,….en un viaje hace años vagando por la decadente Venecia. Como otros muchos españoles fue un incomprendido en su tierra. Nadie es profeta en ella. Duerme en el cementerio de Verano de la capital Italiana.

    Un abrazo y gracias por seguir ilustrándonos. Buen día.

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 28 mayo, 2015 at 9:21 am - Reply

      Buenos días, Amanuenses y gracias por tus palabras. Me pongo rojita. 😉 El docuemental de Imprescindibles que mencionas en tu comentario está enlazado en el texto al hablar de la versatilidad artística de Mariano Fortuny y Madrazo y sus avances en el mundo de la iluminación, porque el documental parte de las lámparas que él diseñó, pero muchas gracias por el enlace de todas formas. Me gusta que me ayudéis a ir completando y enriqueciendo las entradas.
      Por desgracia, es una figura poco conocida en España (algunos hasta le consideran un artista venecianos por haber residido casi toda su vida en esa ciudad) pero es un artista completísimo, revolucionario, innovador y de un gusto exquisito.
      Esta entrada sirve de homenaje y espero que de pequeña puerta para el que quiera profundizar en su persona y en su obra.
      Un abrazo y gracias por leernos cada semana.

  2. Mavi 28 mayo, 2015 at 5:03 pm - Reply

    Gracias Sara. Me ha encantado este post. No conocía a Mariano Fortuny y Madrazo pero indagaré sobre él porque me ha encantado tu forma de presentárnoslo. Muy sensorial: en tus palabras se oía de fondo el sonido de la seda al deslizarse. ¡Necesito un Delphos ya! :)))).

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 29 mayo, 2015 at 7:20 am - Reply

      Gracias, Mavi. Me alegro de haberte descubierto algo 😉 . Sigue ahondando en la figura de Mariano Fortuny Madrazo porque es apasionante y casi inabarcable. En el texto del post os he dejado, como todas las semanas, links que amplian mis palabras. Te recomiendo que veas el Imprescindibles que dedicaron a su figura en la 2 ( tienes el enlace clicando en las palabras «experto en luminotecnia», en los primeros párrafos del blog) y que visites virtualmente la magnifica exposicion Inspiraciones sobre la produccion textil de Fortuny que hizo en 2010 el Museo de Traje (en enlace lo tienes hipervinculado en el texto del post al hablar de los matices de sus telas y tintes, con una referencia concrtea a la exposición, clicando en la palabra «AQUÍ»)
      Yo creo que urge hacerte un » falso Delphos» como el que elabora Sira Quiroga . Yo te ayudo encantada ;).
      Un abrazo

  3. Melon 2 junio, 2015 at 11:17 am - Reply

    Madre mia, a mi que no me interesaba la moda me estoy enganchando a su historia gracias a este blog….

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 2 junio, 2015 at 7:45 pm - Reply

      Me alegra que digas eso, Melon,porque habrá muchas entradas de moda más 😉 Lo interesante de la moda como con el arte, por ejemplo, es todo el trasfondo historico, social y cultural que provocan los cambios estético. Espero que sigas con nosotros cada jueves. Muchas gracias y un abrazo.

  4. Jacinta 3 junio, 2015 at 12:22 pm - Reply

    Me uno a ese «falso Delphos», yo también quiero uno¡¡¡ los diseños inspirados en la cultura griega son muy finos y elegantes¡¡ cuanto se aprende¡¡ Un besote¡¡

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 3 junio, 2015 at 6:56 pm - Reply

      Jajaajjaaa…Muchas gracias, Jacinta. A este paso vamos a crear «El club del falso Delphos». Gracias por seguirnos y darnos tu opinión. Un abrazo.

Leave A Comment

Bienvenidos a Tutti Pazzi Per Labore

Camisetas para toda la familia, paraguas, mandiles, bodies para bebes, gorros, cojines, tote bags, diferentes bolsas de tela para niños y adultos, menorquinas… Todo lo que se te ocurra se puede pintar, te lo hacemos a mano y con mucho mimo, personalizado y exclusivo para tí.

Información de Contacto

C/ Moreda de Arriba, 89, Bajo Derecha 33670 Moreda de Aller (Asturias) Teléfono: +34 679 160 197 Email: info@tuttipazziperlabore.com Web: tuttipazziperlabore.com

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies