Pantalones de campana en la pista de Fiebre del sabado noche: iconos de cine y moda (IX)

//Pantalones de campana en la pista de Fiebre del sabado noche: iconos de cine y moda (IX)

Pantalones de campana en la pista de Fiebre del sabado noche: iconos de cine y moda (IX)

El último de los ejemplos de nuestra serie de prendas icónicas del cine y la moda en la década de los 70, es una suma perfecta de nuestras dos entradas anteriores: en la primera la protagonista era  una bailarina de un local nocturno del Berlín pre nazi y en la segunda, un raterillo con traje de rayas implicado en una trama perfecta para dar un gran golpe a un gangster. La suma de ambas es, Tony Manero: un chico de barrio que mueve sus caderas enfundado en su traje blanco cada sábado por la noche, huyendo así de un presente que le oprime, pero que no le impide soñar. Sí, habéis acertado: el post de hoy está dedicado a  Fiebre del sabado noche de John Badham (1977), su traje blanco con pantalones campana y su (inmortal) banda sonora.

Quizá no fue nunca una fantástica película, ni siquiera en su momento, y, vista en la actualidad nos damos cuenta de que el tiempo no le ha hecho un gran favor. Sin embargo, Fiebre del sábado noche fue un fenómeno cultural y musical en los años 70 y un bombazo en la taquilla, pese a los malos augurios de los expertos por el vocabulario usado y el contenido sexual. Tomando como punto de partida un artículo escrito en 1976 por el periodista Nick Cohn  para el New York Magazine,  Tribal Rites of the New Saturday Night, la película nos habla de Tony Manero, un italoamericano de 19 años que trabaja en una tienda de pinturas, mujeriego, cabeza hueca y sin planes de futuro, que solo piensa en ligar y bailar todas las noches a su discoteca favorita. Un ejemplo perfecto de aquellos jóvenes de clase obrera que en ese momento llenaban Brooklyn  y que iban a las discotecas los fines de semana como la única forma de realizarse, cerrando así la época de rebeldía y utopía de los 60, tras el batacazo moral de Vietnam e inaugurando una década de hedonismo y excesos a golpe de música disco y bajo la distorsionante bola de espejos.

A continuación, os dejo un vídeo con el inicio de la película, en el que Travolta camina literalmente al ritmo de la mítica Stayin Alive de los Bee Gees

Todos alguna vez hemos querido movernos en la pista de baile como ese jovencísimo John Travolta, desconocido hasta entonces en la gran pantalla, teñido por las luces de la discoteca, siendo el amo de la pista, con ese juego de caderas hipnótico y provocador, sólo apto para el que aspira a ser el mejor gallo del  gallinero.

Curiosamente, la música disco estaba en declive desde el 1974, pero esta película resucitó la cultura disco, sus canciones, su estética (las camisas abiertas en uve hasta el ombligo, los zapatos de tacón para ellos, las cadenas de oro sobre los velludos pechos y esos pantalones de campana que inexplicablemente vuelven a aparecer en las revistas de moda de vez en cuando) y ese mismo año se abrió la mítica discoteca Studio 54 en Nueva York.

Como en algunos musicales de las últimas décadas o películas de superación y competición a través del baile, como en el caso de la mítica también Dirty Dancing, no todo es despreocupación y coreografías. En Fiebre del sabado noche hay una historia social detrás dura, tocando temas como el racismo, la homofobia, misoginia y las drogas. Una cruda realidad que se hacía más llevadera pensando en los planes del fin de semana. ¿Os suena de algo?

Sabemos por el propio Travolta, que en muchas de las escenas, los actores no bailaban al ritmo de las canciones de la banda sonora, que se terminó después de que estuviera casi toda rodada, sino temas de Stevie Wonder y Bob Scagg.

La banda sonora de Fiebre del sabado noche fue, hasta el estreno de El guardaespaldas, la música de película más vendida hasta ese momento. Curiosamente, los hermanos Gibbs estaban ya relegados a un segundo plano cuando se les hizo el encargo y casi sin saber de qué iba la película, realizaron algunos temas en un fin de semana y rescataron algunos otros que ellos habían preparado previamente, lo que resulta sorprendente, porque cuarenta años después, nos parece que los temas encajan perfectamente y que no habría música mejor para acompañar a Manero, a Stephanie Mangano y a sus amigos por la ciudad de Nueva York. Ese renacimiento vino propiciado por la fe que tenía en ellos el productor musical y de la película Robert Stigwood, que se empeñó en contar con ellos para la banda sonora.

La historia de amor de Fiebre del sabado noche no era muy habitual en la época: Stephanie, la chica por la que Tony se siente atraído no muestra ningún interés por él, y pertenece a un mundo, el del sofisticado Manhattan, que no tiene nada que ver con el del personaje de Travolta, habitante de las calles de Brooklyn, al otro lado del Hudson.

Este papel, le valió a John Travolta, que comenzaba su carrera y ya tenía fecha para el rodaje de su otro gran éxito musical, Grease, una nominación al Oscar, premio que se llevó Richard Dreyfuss por la preciosa La chica del adiós. Como suele pasar a menudo con esos premios, del ganador pocos se acuerdan, pero todos han imitado alguna vez esos pasos de baile y su traje blanco  y sus camisas con cuellos enormes en pico son identificados al primer golpe de vista.

El éxito tras el estreno, llevó a hacer años después una (desafortunada) segunda parte rodada por Sylvester Stallone (sí, habéis leído bien), Staying Alive (1983), en la que Tony Manero intenta abrirse camino en el mundo de Broadway.

Patrizia von Brandenstein fue la encargada del icónico vestuario de Fiebre del sabado noche. En principio, parece ser que el actor protagonista y el director querían que el traje fuera negro, sin embargo, apenas destacaba en la oscuridad del interior de la discoteca donde se desarrollan las escenas de baile, así que se cambió por uno de color blanco, convencidos por el criterio de la diseñadora de vestuario. El tres piezas (chaqueta, pantalón y chaleco) de polyester de la última escena era además para ella un símbolo del proceso de madurez que hace Tony a lo largo de la película, tal y como manifestó cuando el traje original fue exhibido en el Victorian and Albert Museum en 2012.

Cerramos el post de hoy con la estupenda escena del solo de baile con la canción Should be dancing (Deberías estar bailando). Travolta tardó 9 meses en prepararse para poder bailar así y tuvo que bajar radicalmente de peso para poder seguir este ritmo. No se puede ser más chulo ni bailar mejor. Nadie podría haber interpretado mejor a Tony Manero. Es Gloria Bendita verlo bailar. Que lo disfrutéis.

Espero que hayáis disfrutado de la entrada y los vídeos que la acompañan que no tienen desperdicio. Debo decir que siento debilidad por la música disco así que ha sido un auténtico placer sumergirme de nuevo en ella mientras escribía este post y leía sobre las peripecias vitales de John Travolta y su personaje. ¿Habéis visto Fiebre del sabado noche o sólo la tenéis en la retina porque sus escenas de baile forman parte de la cultura del siglo XX? Espero vuestros comentarios con ganas mientras practico algunos pasos vistos en el anterior vídeo. Mi cadera se va soltando. Hasta el próximo jueves.

By | 2018-05-31T08:29:50+00:00 junio 15th, 2017|Historia de la Moda|2 Comments

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Sara Marcos

2 Comments

  1. El amanuense 15 junio, 2017 at 4:22 pm - Reply

    Buenas tardes, Tutti: vaya tema musical de los Bee Gees para acompañar esa moda de los 70 acampanada y peluda. Cuantas curiosidades para aprender sobre cine, moda, y bandas sonoras. Película y disco mítico de la época. Recuerdo de escuchar el disco en casas de familiares cuando yo era un niño. Póster de la película y de otra que siempre asocio a esta: Easy Ryder…Otros tiempos, tan distintos y con otras características tan diferentes a este siglo XXI. Grazias….y a bailar!!!!!!! El jueves más. Abrazos

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 19 junio, 2017 at 10:39 am - Reply

      Buenos días, Amanuense. Ya quedan pocas entregas de la serie de prendas iconónicas del cine y la moda, pero ya habrá más series en el blog de Tutti. Mientras tanto preparamos las dos siguientes entradas, las últimas antes de las vacaciones que se van a coger mis dedos y mi cabeza. En septiembre más música, temas, películas e ideas. Mientras tanto, volvemos a escuchar a os Bee Gees para engrasar las caderas y las ganas de disfrutar. Buena semana.

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