El pintalabios, una historia que deja huella

//El pintalabios, una historia que deja huella

El pintalabios, una historia que deja huella

Está en nuestros bolsos y en nuestros baños. Presenta infinidad de colores, efectos e incluso de sabores. A lo largo de la Historia ha pasado por distintas consideraciones: símbolo de estatus social, de feminidad, de independencia, de coquetería e incluso de lucha de la mujer, pero también fue prohíbido y su uso era característico de las mujeres “inmorales”, como ocurría en la Época Victoriana. Muchas mujeres se sienten desnudas si no salen con ya con él desde casa o cualquier escaparate es un buen espejo si hay que aplicárselo en el camino. Dedicamos el post de hoy un objeto que deja huella: el pintalabios.

Como objeto, tal y como hoy lo conocemos, el pintalabios ya ha cumplido los 100 años, ya que podemos decir que nació como tal en 1915, pero su origen se encuentra en civilizaciones remotas. Lo señalan hace más de dos milenios y medio, en la época mesopotámica, donde las mujeres hacían unas pastas de color que tintaban sus labios con pigmentos obtenidos machacando piedras preciosas y otros elementos naturales, como ocurría con las pinturas de los primitivos. Esta práctica la continuaron las mujeres egipcias que potenciaban sus labios, con henna y con un pigmento púrpura extraído del fucus, que hoy sabemos que es venenoso, y el contorno de sus ojos con pigmento negro. En la actualidad, los componentes básicos de los pintalabios son distintos tipos de ceras, que dan forma y consistencia a la barra, y pueden ser de origen animal, como la cera de abeja o la lanolina o de origen vegetal, como la de la palma carnauba o la cera de Candelilla, procedente de una planta mexicana, y ceras sintéticas y de origen inorgánico y, además, aceites, como el de jojoba, macadamia y ricino o los derivados del petróleo, que dan suavidad y brillo, mezclado todo ello con los pigmentos.

Como entonces, los distintos componentes de origen vegetal, mineral o animal se trituran y forman la pasta que sirve de colorante. Así, si optamos por colores rojos, emplearemos por ejemplo el ácido cármico que es un componente que proviene de la cochinilla del cactus o la eosina. Si preferimos tonos rosados mezclaremos los pigmentos rojizos con dióxido de titanio y para los tonos marrones o anaranjados emplearemos óxido de hierro. Se completan con perfumes u otros elementos dependiendo del acabado deseado: mate, gloss o con reflejos.

El siglo XX: el pintalabios como producto.

El uso del pintalabios ha estado íntimamente relacionado con el desarrollo de la Historia del Maquillaje, como podéis apreciar en el vídeo, constituyendo un elemento fundamental dentro de éste . Sin embargo, el momento de esplendor de las barras de labios fue el siglo XX, época en la que comienza a comercializarse y a desarrollarse y cada década de este siglo presenta su forma peculiar de relacionarse y expresarse a través de él. Hasta ese momento, el pintalabios se vendía en pequeños botes o envueltos en papel y se aplicaba con pincel. A comienzos del XX, en 1910, la marca Guerlain, empezó a fabricar pequeñas barras de labios para sus clientas más distinguidas. Posteriormente, en 1915, Maurice Levy para la Socovill Manufacturing Company, inserta la barra en un tubo metálico para comercializarla así y a un precio más asequible. Sin embargo, el sistema giratorio que permite subir y bajar la barra de labios, fue un invento de James Bruce Mason Jr en 1923, con lo que desde ese momento, el pintalabios se convierte en ese objeto fácil de transportar y de aplicar que hoy conocemos. A España, como casi todo,  el pintalabios llegó algo más tarde y el primero fabricado en nuestro país fue el Milady de la casa Puig en 1922.

La aparición por primera vez en una película de cine mudo en 1920, en las bocas de actrices como Clara Bow, ya que era un recurso para potenciar los labios de las actrices en las películas en blanco y negro, ayudó a popularizar su uso y comercialización y convertirse en «un lazo indisoluble entre cultura popular y barra de labios», tal y como manifiesta la historiadora Sarah Schaffer. Se asentó como objeto popular al empezar a comercializarlas en los salones de belleza de Helena Rubinstein y Elisabeth Arden en 1930. Comienza a entenderse desde ese momento el pintalabios como un símbolo de la sexualidad adulta, sentido que se potenciará en la década de los 50 con estrellas del cine como Marilyn Monroe.

Pero el pintalabios también ha estado vinculado a momentos sociales importantes como símbolo de protesta o de fortaleza de la mujer: así, en 1912, el movimiento sufragista utilizó el pintalabios rojo como símbolo de la emancipación femenina y de lucha en sus marchas por Nueva York y durante la Segunda Guerra Mundial, Elisabeth Arden y Helena Rubinstein crearon tonos alusivos al conflicto bélico y la las Fuerzas Armadas  y  el Gobierno de Estados Unidos puso en marcha una campaña bajo el lema Beauty as a Duty (‘La belleza como deber’), que animaba a las mujeres a no descuidar su imagen para dar una apariencia de normalidad a pesar del conflicto bélico. También durante los 40, Leonar Lauder, presidente de Estée Lauder, acuñó el concepto lipstick index para determinar que en tiempo de crisis la venta de labiales rojos aumenta estrepitosamente, tal como ocurrió durante la Gran Depresión, que creció en un 25%. Se convierte entonces como un medidor de consumo. Sin embargo, en la actualidad parece que ha sido sustituido este parámetro por el de la venta de pintauñas en la actual recesión económica.

En los años 50, se convierte en un concepto fuertemente ligado a la feminidad, a la mujer siempre perfecta con sus faldas de vuelo o ceñidas, siempre bien peinadas, como compañía perfecta pero siempre en un segundo plano del varón, imagen que encarnaba a la perfección mujeres como Grace Kelly, estética que ha regresado con fuerza a nuestros días, esperemos que sólo la estética y no el mensaje,  por influencia de series y otros fenómenos culturales como Mad Men, de la que os dejo un fragmento dedicado a una campaña de publicidad de un pintalabios  y se abarata su precio con lo que se extiende y generaliza aún más su uso.

A continuación os dejo un vídeo de un anuncio de los años 50 de un pintalabios dentro de un programa de televisión y aunque está en inglés, se aprecia fácilmente que la publicidad de cosmética no ha evolucionado en el fondo y quizá tampoco en la forma, demasiado, porque nos sigue preocupando las mismas cosas; estar guapa, que dure muchas horas en nuestros labios, etc.

Posteriormente, como reacción a esa época paternalista y de objetivización de la mujer, el pintalabios fue blanco de las críticas de las feministas de la década de los 60, que lo vio como un sometimiento al patriarcado. Sin embargo, el feminismo actual va un paso más allá: «Debemos entender que el género es una pantomima. A partir de ahí, podemos desnaturalizar sus estereotipos (maquillaje, tacones, bigotes) y utilizarlos como un juego», explica June Fernández, activista y directora de Pikara Magazine. Al parecer, surge una nueva feminidad subversiva que se libera de los clichés usándolos a su antojo.

Los tonos del pintalabios en las últimas décadas se han diversificado y han pasado de los extremos: de los nude o tonos naturales que surgieron en los 60 a los negros y morados que se usaron en los 80 con la moda punk. 

En la actualidad, el pintalabios es un complemento más sometido a los caprichos del mercado y de las temporadas, pero nunca ha perdido su ese sentido de feminidad democrática, esa sensación de seguridad que nos aporta en los labios.

Cerramos este post dedicado al pintalabios a una rubia que dejó huella a pesar de morir precozmente y a la que recordaremos siempre con su rouge en la boca, desplegando todo su encanto como en el número musical con el que os dejo: Marilyn Monroe en la película Los caballeros las prefieren  rubias en el número Two little girls from Little Rock , junto con Anita Loos. Puro glamour del mítico Hollywood y dos bellezones en acción para disfrutar del jueves.

Espero que os haya gustado esta historia del pintalabios llena de momentos interesantes. Espero con ganas vuestros comentarios sobre este objeto imprescindible para muchas, repudiado por otras, pero siempre estético y espacial.

By | 2018-05-31T08:30:01+00:00 mayo 19th, 2016|Historia de la Moda|10 Comments

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Sara Marcos

10 Comments

  1. el amanuense 19 mayo, 2016 at 7:52 am - Reply

    Buenos días, Sara: gracias por otra entrada densa, entretenida, diversa e hiperenlazada como imponen los blogs de múltiples lenguajes en este siglo XXI … y nada erudito. No quiero clases magistrales. Quiero comentarios de aficionados apasionados que comparten de corazón sus filias. (la idea me viene a la cabeza escuchando ecos de una conversación taurina entre Bergamín y su buen amigo y editor Arroyo. Y tu lo haces como nadie. Píntate siempre así tus labios, y gracias por tus imágenes y vídeos , tan bien seleccionados. (desde Marilyn a Sophia) Guau. Y por favor, prosigue así. Siempre.

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 19 mayo, 2016 at 8:32 am - Reply

      Gracias a ti, Amanuense por tu comentario y tu sinceridad. Yo no soy experta de nada. Descubro cada semana y me conformo con compartir y des cubriros. Con esas dos grandes mujeres y bellezas, Sofia y Marilyn, siempre se acierta, ¿verdad? Buena semana y un abrazo.

  2. Alicia Hierro 19 mayo, 2016 at 11:47 am - Reply

    Es fácil! Me encanta!!!! Y con tu permiso lo voy a compartir en mi página de Facebook.
    Justo ahora que una barra de labios es la protagonista de nuestra Campaña Solidaria. ¡Es genial! Gracias por enseñarnos tanto, Sara

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 19 mayo, 2016 at 12:32 pm - Reply

      Gracias a ti Alicia por ser tan receptiva a Tutti y por compartir. Hoy llevo los labios rojos a juego con el blog….con esta piel maravillosa que estoy logrando gracias a ti ;). Un abrazo grande!!

  3. Galon 26 mayo, 2016 at 10:08 am - Reply

    Blog de Tutti y conocimiento al canto que adquieres.Fenomenal!!!muy intereante!!

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 27 mayo, 2016 at 7:39 am - Reply

      Muchas gracias, Galon. Gracias por leernos y por verlo con esos ojos. Yo me conformaría con que pasarais un rato entretenido leyendo el post de cada semana, pero si además aprendéis algo, mejor que mejor :). Un abrazo grande y te invito a que sigas con nosotros los siguientes jueves.

  4. Beatriz MCh 8 junio, 2016 at 6:27 pm - Reply

    Tutti, me ha encantado eso del pintalabios como símbolo de protesta o de fortaleza de la mujer… ahora mismo me pinto «los morros». Una vez más no puedo decir otra cosa que muy interesante. Saludos.

    • Beatriz MCh 8 junio, 2016 at 6:32 pm - Reply

      … Y gracias por el apunte Mad Men.

      • Sara Marcos
        Sara Marcos 9 junio, 2016 at 6:40 am - Reply

        😉 Por supuesto….recordaba esa escena de los primeros capítulos de la serie y resumía muy bien el espíritu de ese momento. Lástima que no puede encontrarla con el audio en español o con subtítulos…:( Habrá que volver a ver la serie 😉

    • Sara Marcos
      Sara Marcos 9 junio, 2016 at 6:38 am - Reply

      Muchas gracias. Es interesante como un hecho como pintarse los labios ha sido empleado de muy diferentes formas: de mujeres perfectas y sumisas a mujeres rebeldes, de brujas a modelos….Así que aprovechemos y reivindiquemos la libertad que gozamos en este momento las mujeres de hacer (casi) los que nos da la gana y si nos apetece…¡pues que se vea ese pintalabios! 😉

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