Vida al aire libre (II): el bañador

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Vida al aire libre (II): el bañador

Si sois fieles lectores de nuestro blog, recordaréis que la semana pasada dedicamos la entrada al impulso que modistos como Jean Patou dieron a la moda deportiva en la década de los años 20 del siglo pasado (Podéis refrescar vuestra memoria pinchando AQUÍ). Esta semana le toca el turno a la segunda entrega de la moda destinada a la vida al aire libre, que tanto auge toma en este momento. Así que como os adelantamos la semana anterior, hablaremos de una prenda que sufre una gran revolución en ese periodo: el bañador.

Podríamos decir que, aunque el origen del bañador se remonta al taparrabos de las civilizaciones más antiguas, la costumbre de acudir a la playa como acontecimiento social fue un hito que debemos agradecer al rey Jorge III en Inglaterra a finales del siglo XVIII. Esta nueva costumbre se afianzó entre la realeza y la burguesía a finales del siglo XIX, en la época victoriana, al dotar de estas visitas a la playa e incursiones en el mar, los denominados “baños de mar”, de propiedades terapeúticas. Como toda nueva actividad, requería de un vestuario adecuado para realizarla, con lo que surgieron los trajes de baño a finales del XIX, parece ser que concretamente en 1890. Y habéis leído bien. He usado el término traje de baño y no bañador, porque para ir a la playa en la recatada y puritana época victoriana se vestían de pies a cabeza .  Concretamente iban provistos en sus baños de seis piezas, ni más ni menos. Así que, lo de la mejora de la salud a través de las incursiones en el agua marina y los rayos del sol era casi un acto de fe, un hecho milagroso, porque el agua y el sol era imposible que rozaran los cuerpos.

La mentalidad, y por tanto el concepto, cambia en la segunda década del siguiente siglo tras la Primera Guerra Mundial, como hemos explicado en varias ocasiones en este repaso a la historia de la moda del siglo XX. El deseo de disfrutar y recuperar el tiempo perdido, la nueva mentalidad de las mujeres con respecto a su imagen y a su estética, produce que esta sociedad de los «felices años 20» sea la elegida para lucir el bañador con un concepto moderno por primera vez. Se abandonan los complejos y pesados trajes con los que sólo se podía dar saltitos dentro del agua y se comienzan a diseñar piezas de punto ceñidas al cuerpo que permiten nadar e incluso competir. Y los avances técnicos, la velocidad y la libertad que aportan los automóviles y el ferrocarril hacen que las clases más adineradas huyan de sus residencias habituales a destinos más atractivos y cálidos.

El bañador, en su concepción más moderna y como prenda deportiva y funcional, vive una época de esplendor y desarrollo a partir de la década de los 20 y 30 de la mano de diseñadores como Jean Patou, Sonia Delaunay o Elsa Schiaparelli.

modelo de banador de punto caballero creados por Jean Patou

Fue el exitoso diseñador Jean Patou (del que hablamos en el post anterior) quien ayuda a evolucionar definitivamente a la moda deportiva del momento y la dota, con la creación de su tienda Le Coins des Sports en París en 1925 y el diseño de la indumentaria de estrellas del deporte de la época como la tenista Suzanne Lenglen, de un puesto equiparado a otras líneas de ropa del momento, como la de fiesta, al realizar colecciones exclusivas de ropa deportiva o prendas sport y separarlas en su tienda en apartados específicos para cada deporte.

Patou fue el primero en crear los bañadores de punto o Knitted swimwear, con un tejido especial que resistía la contracción y no desteñía, concibiendo estas prendas ya para que hombres y mujeres realizaran deporte acuático con total normalidad y comodidad (comodidad relativa ya que estas prendas mojadas pesaban unos tres kilos, pero algo es algo). Los cuerpos comienzan a exhibirse (se agrandan para ello los escotes y dejan casi toda la pierna al descubierto, se simplifican las líneas y se acortan las medidas como ocurría en la moda femenina general de esa época) y a broncearse, en los nuevos destinos de vacaciones llenos de olas y glamour: Biarritz, Niza, Montercarlo, Mónaco o Capri. Tan de moda se puso lo de mostrar una piel bronceada en ese momento que el propio Patou, que también era perfumista, creó en 1927 Huile de Chaldee, la primera loción (auto)bronceadora que ayudaba a coger un rápido y favorecedor bronceado sin necesidad de tener que esperar a que llegara el verano. Las clases más adineradas necesitaban baúles llenos de nuevas prendas y complementos paras sus días de verano y ocio, por lo que junto con el bañador se crearon albornoces y batas de baño, vestidos apropiados, sombreros de paja y otros tocados, ropa de aire marinero, sueters de punto y un abanico variado de accesorios que hacían del acto de ir a veranear un espectáculo y una demostración de lujo y glamour.

modelo de banador de punto para mujer creados por Jean Patou

Aunque aún recatados, si lo comparamos con los modelos actuales, el bañador creado en la década de los años 20 por figuras como Patou, Delaunay y Schiaparelli, eran un canto a la libertad, a la funcionalidad y a la creatividad. Un fiel reflejo de la despreocupación y el hedonismo imperante en los «felices años 20»

Pero el desarrollo y la evolución de esta prenda de baño no sólo fue mérito de Jean Patou. También, aunque ahora casi desconocidas por el gran público, jugaron un papel fundamental en el cambio de esta prenda dos figuras femeninas: la dadaísta  Elsa Schiaparelli, que incluyó el bañador de puntos en su repertorio de prendas tejidas, generalmente a rayas o con distintos diseños (podéis conocer su biografía pinchando en su nombre o visitar la web de su marca donde aumentar la información sobre su trayectoria pinchando AQUÍ), y Sonia Delaunay, pintora de vanguardia que también plasmó su ingente potencial de color y concepción cubista en el mundo de la moda (podéis ampliar la información pinchando en su nombre).

Ejemplos de bañador diseñados por la artista cubista Sonia Delaunay

Diseños de bañadores creados por la artista cubista y diseñadora Sonia Delaunay con típicos estampados del Art Decó

bañador tejido en punto típico de los años 20

Bañador enterizo y tejido en punto puestos de moda a mediados de los años 20.

A continuación os dejo un vídeo muy interesante sobre los bañadores de la época encontrado en Glamour Daze para que veáis algunos modelos que triunfaron en las pasarelas en ese momento y en las playas más sofisticadas de la Costa Azul.

Para finalizar el post de hoy, qué mejor que una canción relativa a la playa, bikinis y anécdotas acuáticas. Se trata del éxito de Itsy Bitsy Teenie Weenie Yellow Polka Dot Bikini de Brian Hyland (1960). De lo más veraniega y refrescante y ojo con la puesta en escena. No digo más.

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Ojalá os haya gustado el post de hoy y os haya aliviado los calores veraniegos. Los que ya esteis de vacaciones, disfrutad mucho y los que todavía no lo estáis, espero que el tema de hoy os esté motivando aún más para disfrutar de ellas en cuanto podáis. Nos leemos la próxima semana.

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By | 2018-05-31T08:30:13+00:00 julio 16th, 2015|Historia de la Moda|0 Comments

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Sara Marcos

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